La respuesta corta
Una cerradura multipunto merece la pena si tu puerta de entrada solo cierra por un punto y la hoja y el marco son lo bastante sólidos para soportarla. Con una vuelta de llave, varios pestillos se anclan a la vez en el marco, y la puerta aguanta mucho mejor el palanqueo. En Sabadell, Cerrajeros Multiroc revisa tu puerta y te dice si es viable antes de instalar nada.
La diferencia, explicada con la puerta delante
Abre la puerta de casa y mira el canto. Si al girar la llave sale un único pestillo a la altura de la manilla, tienes una cerradura de un punto. Toda la resistencia de la puerta depende de esa pieza y del trozo de marco donde encaja. Quien meta una palanca entre puerta y marco solo tiene que vencer ese punto.
En una multipunto, la misma vuelta de llave mueve varios pestillos repartidos por el canto, y en algunos modelos también hacia arriba y hacia abajo. La puerta queda sujeta por varios sitios y la fuerza de la palanca se reparte. Es como cerrar una maleta con una sola hebilla o con cuatro. Para el día a día no cambia nada: una llave, una vuelta.
Cuándo sí merece la pena
En estos casos la mejora se nota de verdad. Y si tu puerta ya es blindada pero vino con una cerradura de un punto, cambiarla suele ser la reforma que más protección da por lo que cuesta. También tiene sentido si alguna vez te intentaron forzar la puerta y aguantó de milagro.
- Bajos con la puerta directa a la calle, frecuentes en las calles antiguas del Centre.
- Pisos que se quedan vacíos durante temporadas.
- Puertas blindadas que se instalaron con una cerradura sencilla para ahorrar.
- Locales y despachos con la entrada principal a pie de calle.
Cuándo no compensa, o no basta
Una multipunto no hace milagros en una puerta débil. Si la hoja es de madera hueca, de las de interior, o si el marco está flojo, los pestillos se agarran a algo que cede igual. En ese caso el dinero rinde más si empiezas por blindar la puerta o, como mínimo, por reforzar el marco.
Tampoco tiene sentido montar una multipunto y dejarle el bombín básico de antes. El bombín sigue siendo la entrada del mecanismo: si se abre con bumping en un momento, los pestillos se retiran igual de rápido, sean uno o cinco.
Lo que miramos antes de instalarla
Antes de recomendarte una, comprobamos el grosor de la hoja, el estado del marco y si hay sitio para los cerraderos, que son las piezas del marco donde encajan los pestillos. También miramos si la puerta cierra bien sin tener que empujarla. Una puerta descolgada fuerza la cerradura en cada vuelta, y con varios pestillos eso se nota todavía más.
Si vives de alquiler, habla antes con el propietario. Es una mejora para su puerta, y lo normal es decidirlo juntos, también quién la paga. Muchos propietarios lo agradecen, porque la puerta sigue siendo suya cuando tú te vayas.
Embutida o de sobreponer
Hay dos formas de montarla. La embutida va metida dentro de la hoja y apenas se ve; es lo habitual en puertas blindadas. La de sobreponer se atornilla por la cara interior y tiene una ventaja clara: se puede añadir a puertas que no la traían, con barras que suben y bajan hasta el suelo y el techo. Ninguna gana siempre. Depende de la puerta, y lo explicamos con más detalle en cerraduras.
En los edificios antiguos de Sabadell, con puertas de madera maciza de las de antes, la de sobreponer suele ser buena opción: respeta la puerta original y le da varios puntos de cierre sin tener que cambiarla. En una blindada moderna, en cambio, lo lógico es sustituir la cerradura embutida por otra de más puntos.
Nuestra opinión
Si tu puerta de entrada es sólida y cierra por un solo punto, una multipunto con un buen bombín es de las mejoras que más se notan. Si la puerta es débil, empieza por la puerta. Llámanos al 930 48 55 82, cuéntanos qué tienes y te diremos qué haríamos nosotros en tu lugar, con el precio cerrado antes de empezar.
Una cosa más: si alguien te propone cambiar la puerta entera sin haber mirado antes la cerradura y el marco, pide otra opinión. Muchas veces la puerta está bien y lo que falla es lo que lleva dentro.
