La respuesta corta
Una cerradura invisible se instala por la cara interior de la puerta y no deja ningún bombín a la vista desde fuera, así que desde el rellano no hay nada que forzar. Se abre con mando, tarjeta o móvil y funciona con pilas. En Sabadell, Cerrajeros Multiroc la instala como segundo cierre, junto a la cerradura principal, y te dice antes si encaja en tu puerta.
Qué es exactamente
Es un cerrojo electrónico que se atornilla por dentro de la puerta, con su cerradero en el marco. Desde el rellano no se ve nada: ni bombín, ni escudo, ni ranura. Quien mire la puerta desde fuera no sabe que está ahí, y aunque lo sepa, no tiene por dónde empezar. Es lo contrario de un escudo grande y brillante, que anuncia dónde está la cerradura.
Por dentro lleva un pequeño motor que mueve el pestillo cuando recibe la orden. Según el modelo, esa orden llega desde un mando, desde una tarjeta que acercas a la puerta o desde una aplicación del móvil. Algunos combinan varias formas, por ejemplo el mando para el día a día y el móvil para dar acceso a otra persona.
Cómo se usa en el día a día
Llegas, aprietas el mando que llevas en el bolsillo, o acercas la tarjeta a un punto concreto de la puerta, y el cerrojo se retira. Luego abres la cerradura principal con tu llave de siempre. Muchos modelos se cierran solos unos segundos después de cerrar la puerta, así que al salir no tienes que acordarte de nada. Si llegas cargado con la compra, abrir con el mando en el bolsillo se agradece.
Algunos permiten dar acceso a otra persona desde el móvil y quitárselo cuando ya no haga falta. Resulta práctico si alguien viene a cuidar a tus padres unas horas al día o si tienes un piso que alquilas por temporadas.
La pregunta de siempre: ¿y si se acaban las pilas?
Es lo primero que nos pregunta todo el mundo, y con razón. La cerradura avisa con un pitido o desde la aplicación cuando las pilas empiezan a agotarse, con margen de sobra para cambiarlas, y muchos modelos tienen además un sistema de emergencia para alimentarla un momento desde fuera y abrir.
Aun así, conviene montarla con cabeza: como complemento de la cerradura principal, no como única protección, y cambiando las pilas cuando avisa, sin apurarlas. Si un día fallara todo, un cerrajero puede abrirla, pero con bastante más trabajo que una cerradura convencional. Mejor no llegar ahí.
Para quién tiene sentido
No es para todo el mundo, y está bien que sea así. Hay quien prefiere su llave de toda la vida y lo entendemos. Donde mejor funciona es en estos casos:
- Pisos o casas que se quedan vacíos durante temporadas.
- Quien ya tiene una buena puerta y quiere un segundo cierre sin cambiar su aspecto.
- Personas mayores que se lían con varias llaves y prefieren apretar un botón.
- Oficinas o locales por los que pasa gente distinta y hay que dar y quitar accesos a menudo.
Cuándo no la recomendamos
Si tu puerta es débil, una cerradura invisible no lo arregla: el cerrojo se ancla en un marco que cede igual. Tampoco encaja con quien no quiere depender de nada electrónico, y es una postura muy razonable. En el portal de una comunidad suele haber soluciones mejores, porque cada vecino necesitaría su propio mando. En esos casos, mejor empezar por blindar la puerta o por un buen bombín.
Tampoco la recomendamos como arreglo rápido después de un robo con la puerta dañada. Primero hay que reparar lo que se ha roto y dejar la puerta firme; después, si quieres, se añade el cierre invisible.
Cómo lo hacemos nosotros
Antes de instalarla miramos la puerta y el marco, el espacio que hay por dentro y cómo prefieres abrir: mando, tarjeta, móvil o una combinación. Te explicamos qué hace cada modelo y también lo que no hace. Lo tienes con más detalle en cerraduras inteligentes.
La instalación se hace en una visita: fijamos el cerrojo por dentro, colocamos el cerradero en el marco, configuramos los mandos o el móvil y probamos contigo varias veces que abre y cierra bien antes de irnos. También te enseñamos el sistema de emergencia, para que sepas usarlo si algún día te hace falta.
Si te lo estás pensando, llámanos al 930 48 55 82. Te contamos qué modelo encajaría en tu puerta y lo que costaría, todo antes de tocar un tornillo.
